Reflexión

Vengase Tu Reino

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Pocos fragmentos de la Palabra son tan conocidos como el Padre Nuestro; el Señor Jesús lo delineo como el modelo de oración perfecto, hay muchos estudios, y análisis de esta oración; meditando en ella hay una frase en ella, que ha sido estandarte de muchas iniciativas y proezas en la fe, puede leerse en el evangelio de Mateo:

"Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." - Mateo 6:10

Con la seguridad que todo creyente, anhela y desea de todo corazón; que el reino de los cielos, se implante en la tierra. Siendo este incluso un llamado irrevocable de la iglesia ¿Es la iglesia de hoy y el creyente conscientes de la segunda y tal vez más significativa parte de este versículo? En ella el maestro, solicita que el reino de los Cielos venga, con lo cual, la voluntad de Dios prime, tanto en el cielo, como en la tierra.

Esto lleva a la pregunta; deseamos al igual que como el reino de Dios; que la voluntad verdadera y soberana de Dios se cumpla en la tierra, primeramente en nuestras vidas ¿Y cuál es esa voluntad? El Apóstol Pablo nos da una idea:

"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;" 1 Tesalonicenses 4:3

Es común confundir la expectativa de la voluntad de Dios, con la nuestra; y se ha convertido en una práctica común tomar aspectos de nuestra vida como indicadores de si estamos o no en la voluntad de Dios, bien sea la salud, o nuestro estado financiero. Lo cierto, es que son parámetros humanos, con lo cual, la verdadera perspectiva de Su voluntad, gloriosa, eterna e infalible se ve limitada. El Señor Jesús nos demostró; que cumplir con la voluntad del Padre, también involucra dar pasos en la obscuridad, y pasar por la reprobación humana, lo que le llevó a cumplir el objetivo primordial de su venida a este mundo, tal como lo recogen los evangelios.

"Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya." Lucas 22:42

Sin duda, anhelamos que nuestra vida sea un reino celestial, sin embargo no dejamos muchas veces que sea la voluntad de Dios la que se imponga, sino la nuestra.  Un reino solo tiene un rey, y un gobierno, un gobernante.  Un reino, una nación, una casa, divididas jamás prosperan (léase Mateo 3:5). Puede ser el orgullo, los caprichos, las malas costumbres, el pecado o el egoísmo. Ninguno de ellos vale el precio de tu paz, ni tu familia, ni tu salud.

Deja que hoy venga Su Reino, deja también que hoy se haga Su Voluntad.

Un saludo y bendiciones abundantes.

Autor: Antonio Gambin
Fecha: 14.11.17


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