Reflexión

Culpando a otros

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"Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros." 1 Juan 1:8

¿Quién es el responsable de mi vida espiritual?
Si hay algo que me llama mucho la atención es la facilidad con que encontramos un culpable de lo que nos pasa. Nos es tan difícil reconocer nuestros errores que pasamos la vida culpando a otros de las cosas que nos ocurren.

Lo hacemos en nuestro matrimonio, cuando podemos hacer una lista interminable de todos los errores que nuestro cónyuge ha cometido. Casi todos los divorciados que explican las causas de su separación, concluyen que ellos han sido víctimas y no responsables. Lo hacemos con nuestros hijos, cuando al criticar su mala conducta o desobediencia olvidamos que fuimos nosotros quienes los educamos.
 
Bien decía un cómico actor: "Errar es humano, pero echarle la culpa a otro es más humano todavía"

Y esta forma de pensar se ha metido en la iglesia y es parte de la mayoría de cristianos. Si dejo de ir a la iglesia, o me alejo del Señor por motivos personales, siempre escuchamos frases como: "Pero el pastor, ni siquiera me buscó ni me vino a visitar". "Desde que dejé de ir a la iglesia, ningún hermano me ha llamado". Y de esa forma, derivo la culpa en otros.  Hago que los demás se sientan mal por no haberme llamado,  cuando la verdad es que yo, y solo yo, soy el responsable de mi vida espiritual.

Otros han subido a otro nivel, y nos vienen con el cuento de que "el diablo" es responsable de todo lo que les pasa. Es más, han inventando una lista de "espíritus" inexistentes a quienes atribuyen la responsabilidad de sus caídas y pecados. Así tenemos, el espíritu de la lujuria, el espíritu de la mentira, el espíritu de la fornicación, y de esa manera, en forma "elegante" llegan a la conclusión de que yo no soy responsable de nada, sino una víctima del diablo y sus ángeles caídos.

¡Qué manera de engañarnos a nosotros mismos! Calmamos nuestra conciencia culpando a los demás, pero eso no cambia la verdad de las cosas.  Yo puedo mover las agujas del reloj, pero no por eso cambia la hora real.  Y la verdad, es que yo soy el único responsable de que mi vida espiritual esté como esté.

Si no leo la Palabra, o dejo de orar, o no voy a la iglesia, yo soy el que debe preocuparse de retomar el camino. No debo esperar a que alguien me llame la atención, porque, como decimos en el Perú: "Es tu pellejo el que está en juego". ¿Qué estás haciendo por tu vida espiritual?

En la iglesia tenemos suficientes "criticones profesionales". Ellos creen que sus comentarios, murmuraciones, críticas, son una forma de "mejorar" las cosas. No es así. Esta gente destruye el cuerpo de Cristo llenándolo de veneno e intrigas. Los que son verdaderamente hijos de Dios, construyen, edifican, sostienen la iglesia. Pregúntate: ¿Qué estás haciendo por la vida espiritual de tu iglesia?

No estemos buscando culpables a nuestro alrededor, mejor asumamos nuestras responsabilidades y tomemos decisiones para  mejorar nuestro andar con Dios, y construir una iglesia como la que Jesús anhela.

Como dijo el presidente Kennedy: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país." Aplicándolo a nosotros: "No preguntes que pueda hacer la iglesia por tu vida, pregúntate qué puedes hacer tú por tu iglesia."
 
Bendiciones.
 
Autor: Ps. Carl Hardmeier
Fecha: 12.10.2017


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